jueves, 12 de mayo de 2011

Personajes de la Edad Moderna (II)

Ya hemos visto en clase, gracias al vídeo de La Aventura de la Historia, las vidas cruzadas de Lope de Vega y Cervantes. Aquí simplemente os expondré a Sor Juana Inés de la Cruz, para que complete el panorama literario del S. XVII con su virtuosismo femenino.


*Sor Juana Inés de la Cruz: Nació en Nepantla el 12 de noviembre de 1648 (según un acta de bautismo encontrada recientemente) y fue bautizada como Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana.  Diego Calleja, su biógrafo y personaje contemporáneo a ella, fecha su nacimiento en 1651. Conocida con el sobrenombre del “Fénix de América” o “la décima Musa”, destacó por su brillante inteligencia y su sagacidad. 

Sus padres, Pedro Manuel de Asbaje y Machuca, militar vasco, e Isabel Ramírez de Santillana, aunque convivían juntos, jamás se llegaron a casar. Tuvieron tres niñas: María, Josefa y Juana, a las que Pedro Manuel reconoció como legítimas pese a su situación en pareja. Isabel se separará de Pedro y conocerá a Diego Ruiz Lozano, con quien tampoco se casará, pero con el que tendrá descendencia, dando a luz a otros tres hijos. 

La hija mayor, María, acudía a clases con un tutor y, Juana, seguía de escondidas a su hermana hasta las clases movida por la sed de aprendizaje. Su madre no se enteraría de estas “trastadas” de Juana, quien con tres años ya sabía leer y escribir. Su infancia la pasó de pueblo en pueblo mexicano. Viajó a Amecameca, a Yecapixtla, a Panoaya y se estableció de nuevo en Nepantla. Su abuelo poseía una hacienda en la que trabajaban esclavos sembrando trigo y maíz. Juana pasó largas temporadas con él y aprendió de los esclavos a hablar el náhuatl. Además leyó con avidez la gran biblioteca de clásicos y teología que había formado su abuelo, gran coleccionista y lector empedernido.

En 1656 muere su abuelo y su madre pasa a hacerse cargo de la hacienda. Es entonces cuando Juana Inés intenta convencer a su madre de que la envíe a la Universidad disfrazada de hombre para poder completar su cultura. Su madre se negará. Juana Inés pasará a vivir con su tía, hermana de su madre, María Ramírez, y el marido de esta, Juan de Mata, quienes intentan que a Juana Inés no le falte de nada y pueda continuar estudiando. Se tomó muy en serio las lecciones, tanto es así que si no se aprendía alguna, se cortaba un mechón de sus cabellos, pues afirmaba que para que una cabeza fuera bonita debía estar llena de ideas y conocimientos.

Entre 1657 y 59 se presenta a un concurso con una loa compuesta al Santísimo Sacramento y resulta vencedora, dándole como premio un libro. Será el primer reconocimiento a su don como escritora. En 1664, deja la casa de su tía para instalarse en la corte del virrey Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, y Leonor de Carreto, con quien entabla enseguida una gran amistad, convirtiéndose en su protectora y mecenas y desarrollando, Juana Inés, su capacidad literaria. Escribe entonces sonetos, poemas y elegías fúnebres. Leonor pide a un grupo de sabios que evalúen a Juana Inés, quien supera con creces el examen, dejando sorprendido al tribunal. Su reconocimiento en la Corte como escritora, estaba servido. Participará y organizará tertulias, a las que acudirán teólogos, filósofos, matemáticos, historiadores y profesores de la Universidad de México.

El confesor de la virreina, el padre Núñez de Miranda, ante las perspectivas de Juana Inés a no casarse nunca, le propone entrar en una orden. Ve entonces la muchacha la oportunidad de seguir estudiando y tener cierta libertad para desarrollar su escritura, sin estar sujeta al matrimonio o subordinada a un hombre. Nuñez de Miranda le paga lecciones de latín para que entrase en la Orden con una base. Tan solo hicieron falta veinte clases para que Juana Inés hablara y escribiera latín a la perfección.  

Primeramente, ingresa en la Orden de las Carmelitas, cuya rigidez le hace caer enferma un tiempo. Pasa a formar entonces parte de la Orden de San Jerónimo, donde tenía unas habitaciones de doble planta, varias sirvientas que la ayudaban y tenía libertad tanto de visitas como para escribir. Diariamente la visitaría su gran amiga Leonor. Allí residiría hasta su muerte. Sus honorarios los recibía por parte de la Iglesia, que le pagaba por componer villancicos; y por parte de la Corte, que le encargaba loas y espectáculos.

Entre 1671 y 72 enfermará de tifus, lo que casi le cuesta la vida. Dos años después relevan a los virreyes y Leonor fallece, lo que supuso un duro golpe para ella. En 1680, toma el poder el nuevo virrey Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, Marqués de Laguna, junto a su esposa Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes. Se pide entonces a Sor Juana Inés que lleve a cabo los planes para realizar un arco triunfal en honor de los virreyes. Traza así la creación del “Neptuno alegórico”. Los virreyes quedaron impresionados de la inteligencia de la muchacha y, María Luisa, no tardó en hacerse amiga de Sor Juana Inés. Cuando la condesa tiene que regresar a España se llevará consigo un retrato de su amiga, un anillo y sus textos para que sean editados en España. Sin embargo, el trato frecuente de Sor Juana con la Corte y los asuntos políticos, no gustaría en absoluto al que fue su introductor en los hábitos y ahora era su confesor: Núñez de Miranda. Éste reprochará a Sor Juana por su conducta alejada de la vida monacal y muy relacionada con la vida laica. Sor Juana hace un llamamiento de ayuda a su amiga María Luisa y le pide un cambio de confesor y, la virreina, así se lo concedió, quedando “despedido” Núñez de Miranda de su oficio de confesor.

Entre 1680 y 1686 se produce la época dorada de su escritura, con una labor muy prolífica de versos sacros y profanos, villancicos, autos sacramentales y comedias. Además se convirtió en administradora del convento, crea y reúne una biblioteca, compone música, reúne una colección de instrumentos musicales,  lleva a cabo experimentos científicos en sus habitaciones, etc. 

Entre el 90 y el 91 va a formar parte de una disputa teológica que finalmente va a dar lugar a ser ella el centro de una nueva disputa. Sor Juana Inés realizará una crítica a un sermón de Antonio Vieira, predicador jesuita, que no será nada aceptada por algunos sectores y personajes religiosos del momento, entre los que destaca Don Manuel Fernández de Santa Cruz, arzobispo de Puebla. Don Manuel decidirá entonces escribirle una carta a Sor Juana, exponiéndole su forma de pensar y concebir a una mujer literata, poetisa, filósofa, en el momento y le recomendó que dejase el mundo intelectual para centrarse en lo que debía, la religión. Sin embargo, el arzobispo no firmó con su nombre, sino como Sor Filotea, pseudónimo femenino que no engañó a Sor Juana Inés. Nuestra protagonista escribirá en contestación Respuesta a Sor Filotea, carta en la que defenderá la inteligencia de la mujer y su trato como a un igual, así como su derecho a expresarse. Entre 1692 y 93 se desarrolla la última etapa de su vida profesional como escritora, debido a motivos conocidos y otros sospechados. Mueren los condes de Paredes, así como diez monjas del convento debido a una epidemia; esto se une a un levantamiento en Nueva España que termina con el asalto al Palacio Real. Algunos autores piensas que hubo también por detrás de todo este asunto una trama contra Sor Juana que acabaría por impulsarla a dejar la escritura y ampararse en la religión. Renueva sus votos en el 94. No se debía sentir muy bien consigo misma y es probable que se arrepintiera de haber dejado la literatura, pues firmó como “Yo, la peor del mundo”.  Se reconcilia entonces con Núñez de Miranda, que vuelve a ser su confesor, quien la obliga a deshacerse de sus libros, sus instrumentos musicales y científicos.

En 1659 se sucede una epidemia de peste que asola Nueva España, muriendo el 17 de febrero Núñez de Miranda y, el 17 de abril, a las cuatro de la mañana, Sor Juana Inés. Los últimos meses se había dedicado a cuidar de las hermanas infectadas de peste, con lo cual el contagio era insalvable. Sería enterrada en coro bajo la Iglesia de San Jerónimo.

1 comentario:

  1. k bkn sirve caleta para aprender jajajaajajajajajja

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