miércoles, 27 de abril de 2011

Introducción a la Edad Moderna

Limitamos esta etapa de la historia entre 1453 y 1789, la primera por ser la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos y, la segunda, por ser el inicio de la Revolución Francesa, que marca el pistoletazo de salida de la Edad Contemporánea. Pero hay otras fechas que se barajarán para el inicio de esta etapa, como 1492, año en que se revoluciona el panorama geográfico mundial con el descubrimiento de América; o 1517, destacable por ser el año en que se inicia la Reforma Protestante. Para el final de este periodo también hay otras fechas, como la de 1776, con al independencia de los Estados Unidos, o 1808, guerra de la Independencia Española. En general, abarca completamente el S. XVI, el S. XVII y casi todo el S. XVIII.

El S. XVI supone la recuperación de la crisis de la Baja Edad Media. Se produce una revolución de los precios que hacen que se multipliquen hasta por seis. Esta revolución viene favorecida por la llegada de metales del nuevo mundo, la conquista de nuevas tierras, la creación de nuevas colonias y un fuerte empuje económico europeo que favorecerá la calidad de vida. Además asistimos a un siglo de descubrimientos, no solo geográficos, donde destacan grandes genios de la talla de Leonardo Da Vinci. Es un momento donde las mentes comienzan a despertar y los espíritus se revolucionan contra la situación corrupta del Papado, llevándose a cabo la Reforma protestante e iniciándose una serie de guerras de religión por todo el continente.

El S. XVII es un periodo de crisis generalizada. Se sufre climáticamente una pequeña Edad de Hielo que echará a perder las cosechas. Esta pérdida de alimento llevará a épocas de hambruna, que traen consigo enfermedades y un descenso de la población. A esta pérdida de la población se une el declive de la llegada de metales por varios motivos: falta de presupuesto, falta de mano de obra, incursiones piratas en el Océano, etc. Los precios también caerán. El periodo se vuelve inestable y se inician guerras políticas de la talla de la Guerra de los Treinta Años, la guerra civil inglesa o la Fronda francesa. En el mar, la situación tampoco es tranquila; el Imperio Español pierde parte de su supremacía, en favor de la de Holanda y Gran Bretaña, que ganan influencia y poder, ayudados en cierta forma por sus experimentados y hábiles corsarios. Este siglo supone la edad de oro de la piratería.

El S. XVIII se considera el momento de la crisis de la conciencia europea, también llamado "siglo de las luces" o "Ilustración" por el momento de esplendor y apertura científica, filosófica y cultural . En este siglo, se produce la crisis del Antiguo Régimen, modelo político que se había estado dando hasta el momento. Además se inician una serie de revoluciones: industriales, burguesas y liberales. Poblacionalmente, hay un ascenso demográfico ya que se produce cierto descenso de la mortandad entre avances de la importancia de la vacuna de Jenner contra epidemias. Aún con todo hay ciertos periodos de hambruna que darán pie a motines de subsistencia de los que sólo se librarán los países con agricultura capitalista y transportes. En cuanto al ámbito de poder, Francia será la potencia hegemónica en el continente e Inglaterra será la potencia hegémonica marítima.

ECONOMÍA:

El sector principal económico en la Edad Moderna fue el primario, destacando sobre todo la agricultura de monocultivo. De la ganadería se extraía carne y leche, pero antes que nada era principal para aportar fuerza de trabajo y abono para la agricultura. Los ganaderos estaban protegidos y unidos aún en la agrupación de la Mesta castellana, que les otorgaba privilegios, entre otros, de paso y pastoreo.

La actividad artesanal y manufacturera creció en relación a al industria textil, experimentando mejoras en los paños y en los tintes. Las primeras formas de producción que se desarrollan se conocen como domestic system, esto es, a domicilio, en el que un burgués aportaba la materia prima necesaria para la elaboración de un producto y se la daba a un campesino o campesina, que en épocas del año que carecían de trabajo agrario, transformaban dichas materias primas en productos elaborados. Después el burgués pasaba a recogerlo, les pagaba la suma acordada y lo vendía al precio que le parecía conveniente. Poco a poco y para solucionar el problema de dispersión geográfica de tantos campesinos se creó el Factory System, es decir, la configuración de un espacio común para los trabajadores, un edificio donde concentrar la producción.

La minería y la metalurgia también tendrá un papel importante en este periodo, pues el hierro fue base de los nuevos armamentos sofisticados que se iban creando y la llegada de oro y plata americanos, supuso un impulso económico en Europa.

Nace ahora un nuevo concepto, el capitalismo, que sienta sus bases en la Edad Moderna, debido al impulso hacia el comercio y el intercambio que se realiza. Los viajes proliferan y de su mano llegan los nuevos metales preciosos. Los comerciantes comienzan a buscar beneficios para el futuro, acumulando excedente económico y reinvirtiendo parte del mismo para que las ganancias crecieran, pese a que esa reinversión pudiera conllevar riesgo de pérdida. Se estimula el desarrollo de la industria y el comercio, y con ello llega la revolución de los precios, que hasta se sextuplican en el S. XVI (a más metales, más altos los precios); y el mercantilismo proteccionista, por el cual la monarquía de un país protegía los productos de dicho país, estableciendo aduanas y aranceles para la regulación de la producción, la importación y la exportación.

Se crean además las finanzas públicas, saliendo a la luz la deuda pública y definiéndose los términos precio, beneficio, obligación contractual o responsabilidad limitada.

SOCIEDAD:

La sociedad moderna es piramidal, aunque no es rígida completamente, ya que la burguesía podía llegar a acceder a un título nobiliario. En el vértice de la pirámide se encontraba la monarquía, con el Rey a la cabeza, una personalidad absoluta, que se encuentra en el trono por derecho divino y cuyo poder es hereditario. El absolutismo en el que por encima del Rey solo se encuentra Dios, único que puede pedirle cuentas y único ante quien debe justificar el monarca sus acciones, será el panorama político por excelencia hasta el siglo XVIII, momento en que se inicia una crisis de este absolutismo, de este antiguo régimen (excepto en España, que se prolonga hasta el siglo XIX).

Inmediatamente por debajo del Rey se encontraban los privilegiados, el primer estamento, la nobleza que se caracterizaba por los favores, derechos y privilegios que les concedían un puesto superior al resto de la población en todos los aspectos; y su riqueza patrimonial. Esta última poco a poco va a ir perdiendo fuerza, encontrándose en situaciones ruinosas algunas casas nobles importantes en Europa. Por este motivo, muchos nobles buscaban alianzas matrimoniales con burgueses, que tenían capital y unos negocios rentables de cara al futuro; mientras los burgueses buscaban alianzas con los nobles para conseguir ese título que no podían obtener de otra forma. Con el tiempo se fueron distinguiendo dos tipos de nobleza: la de espada (o de sangre), es la nobleza vieja, con antepasados nobles, cuyas raíces se remontan al medievo; y la de toga, son nobles de nuevo nombramiento, de cuna burguesa, preparados en universidades, que consiguen puestos políticos importantes muy cercanos al Rey, quien a modo de privilegio y reconocimiento, les ofrece un título nobiliario. Así pasó en España, por ejemplo, con el Conde de Floridablanca; o en Francia con Montesquieu.

Por debajo de este peldaño, se encontraba el clero, segundo estamento, aunque muchos religiosos pertenecían a un escalafón más alto. También la Iglesia tenía ciertos privilegios de los que carecía el pueblo llano.

El tercer estamento lo conformaban en un principio la burguesía y la plebe en un conjunto que se conoció como pueblo llano. Los burgueses, sin embargo, tienen características muy diferentes a las del pueblo. Los primeros se denominan así por ser habitantes de burgos, es decir, ciudades. Suelen ser hombres libres que acumulan grandes riquezas debido a negocios comerciales que suelen tener también tradición familiar. Esta burguesía estaba dividida en la alta burguesía, más adinerados, con unos comercios internacionales, más florecientes; y la baja burguesía, con menor nivel adquisitivo. Sobre todo la alta burguesía tenía esa opción de ennoblecerse, por compra del título, por privilegio real o por matrimonio. Tuvieron relativo poder político en el siglo XVII, aunque brillaron en el Nuevo Mundo, pues serán los antecesores de los criollos.
Por otro lado, el pueblo llano propiamente dicho, sería el compuesto por el campesinado y el futuro proletariado, aunque adelantamos el término.

Por debajo de este escalón se encontraban los esclavos, tanto americanos como africanos, pues aunque Isabel la Católica lucharía, junto a otros personajes como Bartolomé de las Casas, por el derecho de los indígenas, el tráfico de esclavos fue un negocio muy floreciente durante la Edad Moderna y no será realmente castigado hasta la creación de los Derechos del Hombre y el Ciudadano.

La familia en la etapa moderna cambia de ser extensiva, donde una familia era compuesta por los abuelos, los padres, los hijos, los tíos, los primos, etc., cohabitando generalmente todos juntos; a una familia nuclear, donde la madre, el padre y los hijos, eran los que componían el hogar.
El intercambio de las princesas. Rubens.

En cuanto al papel de la mujer, no debe olvidarse que estamos en una sociedad patriarcal, donde el hombre es el que dirige y actúa con el papel protagonista. La mujer queda subordinada a él con un papel poco destacado salvo excepciones. Este estereotipo irá cambiando y llevará a cabo su gran transformación en el siglo de las luces. La mujer en la Edad Moderna fue fundamentalmente una mujer pacificadora y era usada como seguro para la paz, llamada por ello la prenda de la paz, solían intercambiarse los grandes reyes a sus hermanas para firmar el fin de las disputas. Como ejemplo más claro, el intercambio de princesas que se lleva a cabo con Isabel de Borbón, hermana de Luis XIII de Francia, que se casa con Felipe IV de España, y Ana de Austria, hermana de Felipe IV, quien casa con Luis XIII.

Algunas mujeres se vincularon a la intelectualidad, sobre todo las que tuvieron la gran suerte de recibir una educación, por lo que suelen ser mujeres de familia bien o vinculadas a la vida religiosa. Empezarán a ganar protagonismo con las revoluciones liberales, que les otorgan un nuevo papel social y político, comenzando a expresar sus opiniones y, lo más importante, ser oídas y tomadas en serio.

Como caso excepcional para la época, nos tenemos que alejar del continente europeo y dirigirnos a norteamérica, donde la confederación Iroquesa, un grupo de diez tribus indígenas unidas en confederación y gobernadas por diez jefes, era liderada por cinco mujeres, que se encargaban de la política y cinco hombres que hacían lo propio con el ejército.

POLÍTICA:

Nace ahora la concepción del Estado-Nación, donde el espacio geográfico queda delimitado por fronteras gobernadas por una monarquía que busca rasgos identificativos comunes entre la población heterogénea. Las fronteras no son estáticas y sufrirán cambios según la situación por diferentes motivos: intercambios, por la guerra, causas matrimoniales, sucesorias o diplomáticas.

El poder real aumentará eliminando contrapoderes dentro del Estado, limando los privilegios de la nobleza, expandiendo sus fronteras políticas y entrando en competición y competencia con otros reyes. Además se intenta eliminar la estructura feudal que relacionaba a la monarquía con el Papa. Esta monarquía se convierte en autoridad, por encima de la cual solo está el poder de Dios. En el S. XVI se inicia una separación dentro de la Iglesia católica, que obliga a los monarcas a declinarse a favor o posicionarse en contra del Papado. Entre los que son contrarios destacarán los príncipes alemanes protestantes o el anglicanismo inglés. Además se impone ahora que la religión del rey será la religión de sus súbditos.

La nobleza se resistirá al aumento de este poder real y esto desembocará en las Guerras de Comunidades de Castilla, en la Fronda francesa o en las crisis españolas de 1640 contra el Conde-Duque de Olivares.

La continuidad hereditaria real asegura un sucesor en el trono (a rey muerto, rey puesto). Era extraño que el rey muriera en batalla o en un torneo, por eso el caso del Rey Sebastián I de Portugal en Alcazarquivir fue tan sonado.  El rey intenta buscar su legitimidad anclando su genealogía en la antigüedad clásica. Era importante demostrar esta legitimidad pues el tiranicidio fue justificado por el Padre Mariana, quien piensa que si efectivamente el Rey es designado por Dios, un falso Rey atenta contra el deseo divino. Claramente, los reyes que no tenían legitimidad de cara a los eurpeos eran los indígenas "paganos" americanos. Pero también fueron sonados en Europa los regicidios de Guillermos de Orange, Enrique III y IV de francia, María Estuardo o Carlos I de Inglaterra. La idea del regicidio será tomada por las independencias de las colonias americanas españolas que darán paso finalmente a las repúblicas.

LA GUERRA:

La guerra de la etapa moderna, tiene como distintivo la pólvora. La introducción de las armas de fuego causa un completo cambio en los ejércitos y en el campo de batalla. La caballería queda en un segundo plano, ganando importancia la infantería. El combate medieval cuerpo a cuerpo cae en desuso poniéndose fin al ideal caballeresco. Era obvio que cualquiera, incluso un mercernario, podía disparar a un caballero montado a caballo desde gran distancia.

La pólvora caló hondo en la sociedad pese a que parecía una cobardía esa nueva forma de atacar. Tanto fue así que se inicia una nueva modalidad de pelea "cuerpo a cuerpo" conocida como duelo por honor.

El ejército también se moderniza y ahora es costeado por la monarquía, pues las armas son más caras. Así que queda centralizado y bajo el mando del Rey, quien lima de esta forma también poder a la nobleza. Se popularizan en España los tercios y el ejército se nutrirá de mercenarios, sobre todo lansquenetes alemanes y suizos.

La ingenieria militar mejora las defensas, en relación con los bastiones, y se inicia una carrera armamentística protagonizada por inventores y genios del nivel de Leonardo Da Vinci. La guerra se vuelve muy cruel hasta el S. XVII, donde el asedio y el desgaste, sin mirar por las bajas humanas, son la estrategia clave. en el S. XVIII esto cambia: el mapa sobre la mesa, la escuadra, el cartabón y el compás, se convierten en instrumentos imprescindibles para trazar estrategias metódicas y académicas, en campañas limitadas y maniobras que procuraban contabilizar las mínimas bajas posibles. Se desarrolla una gran parafernalia alrededor de la batalla, donde la música, las banderas y los uniformes ganarán importancia. Con Napoleón además se inicia el reclutamiento obligatorio masivo y se otorgan los puestos superiores a la gente con experiencia.

En cuanto a la guerra naval, la mejora de las técnicas de navegación también provoca cambios de estrategia. El sabotaje queda para los piratas. En el Mediterráneo oriental los turcos mantienen su influencia, mientras en el occidental, son los españoles los que están presentes. La capacidad española queda reducida en 1588 con la derrota de la Armada Invencible, aunque la ingente construcción de barcos provocará una gran deforestación de los Pirineos.

RELIGIÓN:

De la Edad Media heredamos el concepto de herejía que será duramente combatido por una institución novísima: la Inquisición, siempre amparado por la Orden Dominicana. La Edad Moderna supone un periodo donde gobernarán la cristiandad algunos Papas muy criticados como pudiera ser Alejandro VI o Julio II, quienes consiguieron una riqueza económica mediante la venta de indulgencias. Esta venta provocó las protestas de Wycliff, Jan Hus y Martín Lutero, que dan pie al movimiento protestante. Reclaman ante todo que la única fuente de autoridad son las Sagradas Escrituras creando un vínculo directo entre el hombre y Dios. Esto es, el Papa estaba de más. Del Luteranismo se escinden otras reformas como la de Zwinglio, Calvino y Knox.

La Iglesia reaccionó a destiempo, y en el S. XVI lleva a cabo el Concilio de Trento, intentando modernizar y acabar con ciertos problemas en el seno del catolicismo y queriendo recoger de nuevo a los protestantes. Esta misión la dejó en manos de la Compañía de Jesús e Ignacio de Loyola, pero no resultó como esperaban.

La situación provocó un panorama de crispación que da lugar a las guerras de religión en Francia ( en 1685 son expulsados los hugonotes), en Alemania (donde Carlos V tiene que luchar contra protestantes y anabaptistas) y en los Países Bajos (guerra de los Ochenta Años). 

En esta etapa desaparecen algunas religiones, sobre todo en América donde se impone el catolicismo que queda reinterpretado y adaptado. La situación da pie a algunos religiosos como Bartolomé de las Casas y a las Misiones Jesuíticas, a abrir ciertos debates sobre los derechos humanos, la naturaleza, la igualdad social y a proteger los intereses de los indígenas. En el continente europeo, se expulsa a los judíos de los Estados Católicos, que se refugian en el Mediterráneo Oriental.

La filosofía abre nuevos debates y crea nuevas ideas frente a la religión: la libertad de conciencia, la duda cartesiana, el racionalismo y el empirismo hacen su aparición en el Siglo XVIII, dando pie a nuevos términos como indiferencia religiosa, libertinos, masonería, panteísmo, agnosticismo y ateísmo. La separación entre la Iglesia y el Estado se hace patente en movimientos como la Revolución Francesa en la que se rinde culto a la Diosa Razón.

CIENCIA:

Desde la Baja Edad Media se inician los pasos para el estudio empírico de la naturaleza, acabándose con el magister dixit, en favor de la investigación. Sin embargo, el protagonismo de los magos y adivinos en la Edad Moderna no escaseó, pues nombres como Nostradamus quedarán íntimamente ligados a las cortes europeas; mientras que otros ingenieros o científicos, de la talla de Juanelo Turriano, serán menos reconocidos. Hasta que no se separó la religión de la ciencia, la inquisición persiguió a todo aquel que ponía en duda los principios bíblicos, llegando algunos a ser devorados en la hoguera por defender principios revolucionarios en su momento.

La superstición estaba muy patente en el día a día de las personas y, algunos religiosos, como el padre Feijoo, se dedicarán a luchar contra ellas, desmontándolas; mientras otros como Diego de Torres Villaroel, las mantendrían vivas en el imaginario español. La magia, el ocultismo, la astrología, el esoterismo, la alquimía, provocarán gran admiración y pasión a los Ilustrados del S. XVIII.

Así que ese mundo fue en paralelo al científico, que consiguió un tremendo desarrollo en la Edad Moderna. En 1543 Copérnico plantea el heliocentrismo y Vesalio realiza un libro de anatomía detallada ( la anatomía suponía abrir un cuerpo muerto para hacer un perfecto estudio, lo cual estaba prohibido pues el cuerpo debería mantenerse intacto tras la muerte para ascender a los cielos). Cambia ahora la visión del universo de la mano de Kepler o Galileo Galilei. Se revoluciona la medicina con Miguel Servet, Harvey y Malpighi. Las matemáticas y la física también avanzan con Cavalieri y Newton. Además se crea la academia de Ciencias Francesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada