miércoles, 16 de marzo de 2011

Personajes de la Edad Media (III)

*Erik, el Rojo:

Representación del S. XVII
De nombre Erik Thorvaldsson (esto es hijo de Thorvald), nació en Noruega en el 950 en el seno de una familia acomodada.  Su padre Thorvald Asvalsson (de lo que deducimos que el abuelo de Erik se llamaba Asval) fue condenado al exilio debido a un delito de homicidio, por lo que viajó con su familia hasta Islandia, donde se asentarían. A Erik se le conoce como el descubridor de Groenlandia ("la Tierra Verde") aunque hubo otros exploradores que sentaron las bases e incluyo llegaron a otear las frías tierras groenlandesas. Entre estos, se encuentra Gunnbjörn Ulfsson y Snaebjörn Galti. Este último intentaría establecer un núcleo poblacional en Groenlandia.

Sin embargo, no sería hasta el 982 cuando realmente se coloniza la zona. Erik el Rojo, pirata, navegante, descubridor, comerciante, colono, es condenado al exilio durante tres años por los mismos antecedentes que tenía su padre. Debido a discrepancia de opiniones y un fuerte caracter, Erik había dado muerte a varios hombres. Su exilio le lleva a embarcarse hacia el oeste desde Islandia, llegando a rodear el cabo Farewell y explorando la costa occidental de lo que el llamó Greenland (Groenlandia). En el 985 regresa a Islandia, donde cuenta las maravillosas tierras que ha visto allí, con zonas verdes aptas para el cultivo, con fiordos impresionantes y, lo que era aún más atrayente, con más horas de luz de las que tenían en Islandia ("Tierra de hielo"). Para terminar de atraer a nomerosos colonos, la bautiza con ese nombre tan atractivo, que le imprime un halo paradisiaco y fértil a las nuevas tierras.

Tras pasar el invierno del 985 en Islandia, con la llegada del buen tiempo preparan 25 drakkar que se encaminan a Groenlandia. De esos 25 drakkar, solo 14 llegaron a tierra, los demás o se dieron la vuelta o se perdieron en el océano. Serán los viajeros de los 14 drakkar quienes construyan los primeros asentamientos suroccidentales: Eystribyggo Oriental (hoy día Julianhab) y Vestribyggo Occidental ( hoy Godhab). Ambos parajes fueron elegidos por ser zonas fáciles de cultivar. Compaginaban la agricultura con la caza en verano y en primavera en la bahía Disko (Círculo Polar Ártico), donde conseguían carne, piel y marfil de focas y morsas.

Desde la zona en la que decidieron establecerse salieron diferentes expediciones hacia todas direcciones. Enseguida se toparían con los Inuit o esquimales, quienes vivían en esas tierras y con los que tendrían algunos rifirafes. Erik dedició construirse su casa en Eystribyggo, nombrándose Jefe Principal de Groenlandia. En 1002 d. C. la ciudad contaba con 3.000 habitantes, cuando una epidemia asola la ciudad y mata a cientos de personas, entre ellas, Erik el Rojo.

En el S. XV se produce una pequeña Edad de Hielo, que unido a diferentes ataques piratas, los conflictos interminables con los Inuit y el abandono de la "base madre", Noruega, que los dejó abandonados a su suerte, desaparece el núcleo que Erik el Rojo había creado de la nada.

Haremos, por último, una breve referencia a su vida personal. Se casó con Theodhild, mujer cristiana que consiguió abrir en su casa la primera iglesia cristiana de Groenlandia pese a que Erik era pagano. Con ella tuvo una niña Frydís y tres niños Leif, Thorvald y Thorsteinn (Frydís y Leif también eran cristianos). La hija formaría parte de una expedición posterior llevada a cabo por Thorfinn Karlsefni para crear un asentamiento en Vinland (en la actual Canadá). Leif Eriksson también encabezó una expedición hacia Canadá, a la que invitó a su padre a participar un año antes de su muerte. Su padre lo acompañó en un principió, pero se cayó del caballo y lo tomó como sígno de mal agüero, por lo que decidió regresar a su casa y dejar a su hijo solo en su expedición.

*Santa Hildegarda de Bingen:

En 1098 nace en Bermersheim una noble alemana llamada Hildegarda. Será la décima hija de Hildeberto de Bermersheim y Mechtild, considerada por tanto como el diezmo para Dios y enclaustrada en un convento a la tierna edad de ocho años en el monasterio de Disibodenberg, perteneciente a la Orden de San Benito. El monasterio tenía una particularidad, era solo de monjes y, las tres muchachas que allí habitaban quedaban recluidas a una simple habitación que era considerada su "convento". Con Jutta de Spongheim, la directora del "convento", Hildegarda celebra su ceremonia de clausura el 1 de noviembre de 1112.

En 1115 comienza  a recibir una educación monástica, siendo el obispo Otto de Bamberg su maestro. Éste le enseña latín, lectura de las Sagradas Escrituras, le obliga a memorizar los salmos y le enseña canto gregoriano. A esta cultura aprendida que poco a poco la va a ir convirtiendo en una de las mujeres más eruditas de la época, se une una faceta curiosa de Hildegarda. Desde pequeña tenía visiones que no le hacían perder la conciencia ni entrar en éxtasis, pero que define como momentos de mucha luz, con imágenes y voces que le narraban lo que estaba viendo, a veces acompañado todo ello de música.

En 1136 muere Jutta y hildegarda es elegida abadesa aún siendo tan joven. En 1141 sufre un episodio muy fuerte de visiones que le lleva a escribir sus experiencias en un libro conocido como Scivias. Ayudada por el monje amanuense Volmar y por su colaboradora Ricardis de Stade se embarca en una redacción literaria que le llevará años. En 1148, el Papa Eugenio III recibe una parte de Scivias que lee con avidez y que no duda en aprobar y pedir a Hildegarda, mediante carta, que continúe escribiendo. Es la primera carta de otras muchas que le llegarán de diferentes personajes coetáneos suyos: Leonor de Aquitania, San Bernardo de Claraval, Federico I Barbarroja o Enrique II de Inglaterra, serán algunas de las personalidades que pidan consejo a Hildegarda. Su fama se incrementa y mucha gente acude a ella para oírla hablar, pedirle consejo o, incluso, curación. Se crea así el sobrenombre de la Sibila del Rin o profetisa teutónica.

Ese mismo año de 1148 tiene otra visión que la lleva a iniciar la creación del monasterio de Ruperstberg para la nueva congregación de monjas que se había incrementado a pasos agigantados desde la dirección de Hildegarda. A los monjes de Disibodenberg no les hizo mucha gracia dicha emancipación y Hildegarda tuvo que recurrir al Arzobispo de Maguncia para que le concediera el permiso para el traslado, que llegaría en 1150. Un año después termina de escribir Scivias y comienza la escritura de libros sobre música, física y medicina que concluirá sobre 1158. En 1165 funda un segundo monasterio en Eibingen.

Como persona, Hildegarda era muy especial. Rompió el molde omo monja de clausura y como mujer medieval. No dudaba en librarse de la clausura para salir a predicar. Llevó a cabo cuatro predicaciones, cada una en una dirección distinta: este (1158/59), oeste (1160), norte (1161/63) y sur (1170/71), tomando como centro siempre su monasterio en Ruperstberg. Dos veces en semana visitaba el cercano monasterio de Einbingen también bajo su supervisión. No dudará en opinar y escribir sobre la redención, la conversión, criticar a la corrupción eclesiástica, oponerse a los cátaros pidiendo un castigo (sin ajusticiamiento) para ellos. Entre estas escrituras con sus opiniones destacan las cartas que escribía a poderosos señores, como vimos antes, en las que a veces incluía amenazas, como ocurrió en las cartas que destinó a Federico Barbarroja.

En 1178 decide dar sepultura en su monasterio a un noble excomulgado. Se pidió entonces a Hildegarda que exhumase el cuerpo del noble, puesto que al ser un excomulgado no tenía derecho a reposar en suelo santo. Hildegarda se negó alegando que el noble se había reconciliado con la Iglesia antes de morir. Los prelados de Maguncia, ante la ausencia del Arzobispo Christian que se encontraba en Roma, deciden poner un interdicto al monasterio prohibiendo el uso de campanas, instrumentos y cantos en la liturgia y en la vida de Ruperstberg. Hildegarda escribiría en su defensa una carta sobre la importancia de la música en la liturgia religiosa. En 1179 regresa el arzobispo y retoma el asunto del entierro. Hildegarda se había hecho con testigos que apoyaban su versión y el Arzobispo Christian no tiene más remedio que poner fin al interdicto. Ese mismo año, el 17 de septiembre, Hildegarda muere a los 81 años de edad, dejando con su trabajo una huella cultural muy profunda. Las crónicas relatan que unos arcos muy brillantes de colores formaron una cruz en el cielo a su muerte.

Entre 1180 y 1190 el monje Teodorico de Echternach escribe Vita de Hildegarda, recogiendo partes de su autobiografía y compilándolas en un libro. En 1227 se inicia el proceso de canonización por el Papa Gregorio IX pero no lo acabó, así que es retomado en 1244 por Inocencio IV, quien tampoco llegó a concluirlo. Al inscribirla en el Martirologio Romano recibe una canonización práctica, por lo que se extraen reliquias del sepulcro, se le concede un día de fiesta y comienza a representarse como una santa. En 1940 se aprueba oficialmente su celebración y Juan Pablo II hace mención a ella en diferentes ocasiones. En 2006 Benedicto XVI la describirá como una gran mujer de la cristiandad, junto con Catalina de Siena, Teresa de Ávila y Teresa de Calcuta. Está pendiente de aprobar la proposición para nombrarla Doctora de la Iglesia.

La santa sigue viva de muchas maneras. En 2009 se filma "Visión: la historia de Hildegar Von Bingen", que se estrenó en España en agosto de 2010. El año pasado también, Benedicto XVI le dedica las Audiencias Generales del 1 y 8 de septiembre, catequesis que dedica a escritores cristianos, presentándola como la profetisa teutónica.

Quizá os preguntéis dónde descansan los restos de Hildegarda. Pues bien, de los monasterios, el de Ruperstberg fue destruido en el S. XVII y recuperado en siglos posteriores. Pero con la llegada del ferrocarril en el XIX, desapareció por completo. Allí estaba enterrada Hildegarda, pero sus restos se consiguieron salvar de la destrucción de la guerra de los Treita Años y se alojaron en el segundo monasterio en Eibingen. Hoy sus restos descansan en la Iglesia parroquial de Santa Hildegarda y San Juan el Bautista, en ese mismo lugar.

Antes de dar por concluida la vida de esta religiosa tan prolífica, rendiremos un pequeño homenaje a sus obras y al menos os enumeraré los tipos de obras que escribió y la cantidad, para que os hagáis una idea del trabajo tan ingente que realizó. Escribió tres obras de carácter teológico (dogmático, moral y cosmológico-antropológico); escribió varias obras de carácter "científico" sobre las propiedades de las plantas y los animales y sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento (medicina y física); también escribió una obra conocida como Lingua ignota, la primera lengua artificial de la historia, por lo que será conocida como la patrona de los esperantistas. Por último, se dedicó plenamente a la música, escribiendo 43 antífonas, 18 responsorios, 4 himnos, 7 secuencias, 2 sinfonías, un aleluya, una pieza libre, un oratorio y un auto sacramental musicalizado.

1 comentario:

  1. Thank you for sharing the info. I found the details very helpful.

    paxil

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